jueves, 20 de enero de 2011

Luz de Flor / Tulipán

Tulipán
  Lo único que tenía vida en esa habitación era la planta de tulipanes rojos, que le recordaban a su madre, y que le servían para mitigar la sensación de decadencia que se respiraba en el lugar; se sabe que se sentaba y los veía por un lapso de una hora y que sin importar que tan mal día fuese siempre se le dibujaba una sonrisa. Pero aquel día cuando su muerte llego se sentó a ver la planta y antes de sonreír escucho la voz con otra anécdota:
“La nueva familia del niño adoptado era compuesta de una madre, que todos los días lo paraba temprano, le enseñaba a vestirse, lo llevaba a correr, después lo dejaba solo para ir a trabajar y volvía para bañarlo, ponerle su película favorita y dormirlo, también existía una abuela, que se ocupa del niño hasta que la madre volvía, y finalmente, un padre a quien en ese momento simplemente no le intereso cuidar de él. Esto cambia cuando la venganza de sus enemigos encontrarán al niño jugar en las macetas del jardín, a la madre observándolo jugar, y a la abuela que de nuevo estaba llorando. La abuela fue golpeada con un martillo por tratar de impedir que le dispararan a su hija; ya que ella se había resistido a ser violada y menos frente al niño, pero fue inútil y de la misma manera en que el martillo rápidamente le quitaba la vida a la señora y una marcha circular se le dibujaba en la frene, la vida de la mama fue arrebatada y aun muerta la dignidad de su cuerpo quitada; el niño se acercaba al inmóvil y rojizo cuerpo de su madre, cuando recibió una bofetada, así, fue lanzado hacía el cadáver de su abuela, que él utilizo para cubrirse de los golpes. En eso el padre llegaba y como si el dedo de dios lo designara, los agresores fueron aniquilados.”
“Padre e hijo estaban solos; el niño no fue a la escuela por el temor de su padre a que investigaran de él. Así que se quedaba en su casa a leer enormes enciclopedias, novelas y jugar a examinar insectos, gatos o cualquier cosa que se le pusiera en su camino. Los mataba de diversas formas y los abría con la intención de entender cómo funcionaban, después hacia dibujos y anotaciones en un cuaderno. Eran tan buenos que después serían utilizados para entender más acerca de la anatomía de los animales. Años más tarde haría lo mismo con el cuerpo humano, y tan importante fueron esos libros que hoy son estudiados por las más grandes universidades e instituciones del planeta.”
“El niño no hablaba, así que su padre le regalo un perro con la intención de que por lo menos lo hiciera con él. El niño se encariño, lo crio; y mediante señales le enseño todos los trucos y después todas las ordenes que a cualquier ser humano se le podrían dar. Al ver esto el padre se intereso en él; al principio pensó que se había quedado idiota por aquel suceso, pero después de ver tanto ingenio en el niño se decidió a cuidarlo; lo educo con música, literatura, biología, etc. aún en su casa y con los mejores maestros que se podrían encontrar la mayoría jesuitas o participantes de seminarios de la misma compañía.”
“El padre había aceptado volver a ser el jefe de la mafia con la sincera intención de darle lo mejor al niño que tanto le recordaba a su esposa.”
“Un día cuando el padre estaba en su oficina planeando como atacar y robar un cargamento de cocaína, se acerco el niño y moviendo los muñequitos del mapa en que se encontraba el plan, le indico cual sería la mejor manera de hacerlo, el padre sorprendido, lo abrazo y saco una libreta en donde anoto el plan. Le mostró otros mapas y le pregunto cuál sería la mejor manera de hacer las transacciones. Esa vez se quedaron hasta el amanecer viendo mapas y problemas de todas categorías; desde dinero a drogas. La facilidad y objetividad del niño eran tan increíbles que aun cuando eran los enfrentamientos armados ninguno de los subordinados de su padre salían heridos, esto hacia que la gente tuviera más confianza y cada orden era irrefutable y verdadera.”
“El padre viendo que el niño solo se interesaba cuando le preguntaban. Paso más tiempo con él y descubrió quien era su hijo.”
“El niño creció; fue disciplinado por la mafia, tenía todo lo que quería; un millón de perros que a veces utilizaba como ejercito en sus trabajos, era fuerte, disparaba mejor que otros y nunca titubeo al matar, le encantaban los motores y se dice que tenía un sinfín de autos y motocicletas que eran guardados en enormes cocheras, nunca se drogo, ni tomo, y con las mujeres fue tan bueno que a ninguna de ellas se le escucho una queja de él, pero al fin y al cabo le interesaban poco. Todos lo consideraban el mejor elemento de la mafia e indiscutible heredero de esta. Por cierto, ya hablaba.”
“Su padre moribundo le contaba la historia de la familia; decía que su padre era pobre pero muy trabajador, que vivió en muchos lugares y tuvo hijos en cada unos de ellos de los cuales conformaban la mayor parte de la organización.”
“Una vez le contó que uno de sus tíos le recordaba su curiosidad por el cuerpo humano, cuando de pronto tuvo una sana fascinación por entender cómo funcionaba el miembro masculino. Había visto imágenes e información de ello, pero quiso comprobarlo con sus propios ojos, así que una tarde esterilizo un cuchillo y preparo la aguja para coserse después de abrirse y examinar por solo siete minutos todo su miembro, extraordinariamente lo había hecho de una manera tan metódica y previamente analizada que casi salió caminando y sin infecciones de su experimento; esas historias lo hacían reír. Así poco a poco se enamoraba más de la organización y se empeño a que fuese la más grande de todas.”
“En los días cuando su padre murió y heredo la organización escuchaba una voz que lo desconcentraba de su trabajo. Siempre a la misma hora, de hecho una vez por culpa de la voz le hirieron de gravedad. Nunca se pudo librar de ella, así que ordeno que le pusieran cerca de la habitación donde se encontraba el refrigerador en el que ponían los cuerpos que después él examinaba, un sillón y así escuchar lo que decía la voz. Resulta que le contaba la vida resumida de gente a mas o menos una hora. Le encantaban las historias, le recordaban a las anécdotas que su padre decía, y hasta había veces que despertaba emocionado por escuchar una nueva historia. Poco a poco, se empezó a dar cuenta que las historias eran de la gente que asesinaba, y en lugar de asustarse o sentir que era castigo divino por esos asesinatos, con entusiasmo asesinaba mas y mas gente. Se dice que les preguntaba “¿tu vida ha sido interesante?”, ya que confiaba que la gente con un arma en la cabeza no mentiría acerca de ello, y dependiendo de la respuesta los asesinaba o no. No le interesaban historias tontas y repetitivas.
“Era tan agradable su estancia en la habitación que al pasear por un mercado vio una flor como la que le gustaba ver cuando jugaba en la macetas y la puso en aquella habitación.”
“Al terminar de las historias le pregunto a la voz: “¿Cuál es la historia más interesante que me podrías contar?”, y la voz le contesto: “la tuya”, medito solo un momento y dijo: “pues, entonces, que así sea.”

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